Trozos de un cometa que se fragmentó en 1995 volarán más cerca de la Tierra de lo que cualquier cometa lo haya hecho en casi 80 años
En 1995, el cometa 73P/Schwassmann-Wachmann 3 (73P) hizo algo inesperado: se fragmentó.
Por ninguna razón aparente, el núcleo del cometa se partió en por lo menos tres "minicometas" volando solos a través del espacio.
Los astrónomos observaron con interés, pero la visión eran borrosa, incluso a través de telescopios grandes.
"73P" estaba a mas de 100 millones de kilómetros de distancia. Sin embargo, ahora reporta la NASA, estamos a punto de conseguir una mirada mucho más cercana.
El próximo mes de mayo los fragmentos van a volar más cerca de la Tierra de lo que cualquier cometa lo haya hecho en casi 80 años.
"Ésta es una rara oportunidad de mirar un cometa en su agonía de muerte desde una distancia muy cercana", dice Don Yeomans, director de la NASA del programa de objetos cercanos a la Tierra en el Laboratorio de Propulsión a Chorro.
No hay peligro de una colisión."Afortunadamente, no", dice Yeomans.
"El fragmento más cercano estará cerca de 10 millones de kilómetros de distancia, o 25 más lejano que la Luna". Muy cercano sin realmente ser motivo de alarma.
El vuelo cometario es una muy buena oportunidad para los astrónomos.
"El telescopio espacial Hubble lo observará", dice Yeomans.
"También, el radar gigante de Arecibo en Puerto Rico enviará señales de radio para determinar la forma de los fragmentos y su rotación".
Incluso los astrónomos aficionados podrán tomar fotografías, pues los minicometas transitarán a través de las constelaciones del Cisne y Pegaso el 12, 13 y 14 de mayo.
Irónicamente estos cometas, muy cercanos, no serán muy brillantes.
Se espera que los fragmentos más grandes brillen intensamente como estrellas de magnitud 3 y 4, sólo débilmente visibles a simple vista.
"Recuerde", dice Yeomans, "éstos son sólo minicometas". No son como los grandes cometas Hayutake y Hale-Bopp de 1996 y 1997. Ésos se podían ver a simple vista en ciudades muy iluminadas.
Los fragmentos de 73P, por otra parte, se verán lo mejor posible en el campo, aunque la NASA recomendó el uso de prismáticos.
El número de fragmentos está cambiando constantemente.
Cuando la desintegración comenzó en 1995 había solamente tres: A, B y C.
Los astrónomos ahora cuentan por lo menos ocho: fragmentos grandes B y C, más los fragmentos más pequeños G, H, J, L, M y N.
"Estamos mirando cómo algunos de los fragmentos están formando sus propios fragmentos secundarios", dice Yeomans, lo que significa que el número podría multiplicarse mientras 73P se acerca.
Nadie sabe que tan larga llegará a ser esta "cadena de perlas" cuando finalmente arribe.
Lluvia de estrellas
Como espectáculo celeste adicional podría haber una lluvia de meteoritos, según advierten algunos astrónomos, si bien esto es muy incierto, de hecho, algunos lo consideran inverosímil.
Pero una gran nube de polvo producto de la desintegración en 1995 del cometa podría rozar la Tierra en mayo de este año, produciendo una exhibición de meteoritos.
El astrónomo Paul Wiegert de la universidad de Ontario occidental ha estudiado esta posibilidad: "Creemos que la nube está creciendo demasiado lentamente para alcanzar la Tierra solamente 11 años después de la desintegración cometaria", afirma el astrónomo.
"Todo depende de qué provoco la fragmentación del cometa y eso es lo que no sabemos. La explicación más probable es que se haya debido a la tensión térmica, con el núcleo helado agrietándose como un cubo del hielo caído en sopa caliente: el cometa se rompió en partes cuando se acercó al Sol después de un viaje largo por el helado Sistema Solar exterior", explica Wiegert.
"Si esto en verdad sucedió, entonces la nube de escombros debe ampliarse lentamente, y no habrá una lluvia fuerte de meteoritos".
Por otra parte, "¿y si el cometa fue fragmentado por el golpe de una roca interplanetaria pequeña ?". Una colisión violenta podría producir escombros que rápidamente alcanzarían a la Tierra en el 2006.
Wiegert espera no ver nada, pero él anima a observadores del cielo a que estén alertas.
No sería la primera vez que un cometa al morir produjera una lluvia de meteoritos: "Un ejemplo excepcional es el cometa Biela, que fue visto dividirse en 1846, y se había roto totalmente antes de 1872. Por lo menos tres lluvias muy intensas de meteoritos (en cantidades de 3 mil a 15 mil meteoritos por hora) fueron provocadas por este cometa al morir en 1872, 1885 y 1892".
Si se asume una desintegración térmica para 73P, Wiegert y sus colegas han calculado la trayectoria más probable de la nube del polvo.
Sus resultados: el polvo debe alcanzar la tierra en el año 2022, "produciendo una lluvia de menor importancia de meteoritos nada espectacular".
Sin embargo, agrega," la trayectoria de los meteoros del cometa se está enviando en nuevas direcciones, así que una futura y fuerte lluvia de meteoritos es una posibilidad real de los restos de 73P".
Desde el 12 de mayo, astrónomos aficionados y profesionales contemplaran con detenimiento el cielo para conocer realmente qué pasará.